Desafíos
¿Cuáles son los desafíos del liderazgo en las empresas? Hoy y mañana. ¿Qué líderes necesitamos? En estas páginas encontrarás el puntapié inicial de nuestra propuesta y una reseña bibliográfica para alimentar la reflexión. “Desafíos” fue la idea de un newsletter primero, la de un blog después y finalmente la de una mesa de debate. Hoy esperamos que sea todo eso junto.
agosto 24, 2017

Victoria Pirlica

Victoria Pirlica

Robben juega para Holanda. Es decir, juega para el Bayern Munich alemán, donde reclamó y obtuvo a fuerza de goles la camiseta número 10. Pero su condición de holandés, además de los mencionados goles claro, le habilitaron la posibilidad de ingresar al seleccionado de su patria. Allí fueron vanas sus gestiones para hacerse de la camiseta de los Elegidos, así que tuvo que conformarse con la 11. Lleva jugados 50 partidos con la selección nacional, marcó 28 goles. Nada mal. Solo su metro ochenta y cuatro y sus 80 kilos lo convertirían en una amenaza. Pero su extraordinaria velocidad es lo que lo transforma definitivamente en una pesadilla.

Es junio de 2014 y Holanda abrió su participación en el mundial de Brasil jugando contra España. Reeditando la final de Sudáfrica. En aquella, los españoles consiguieron vencer por 1 a 0. Gol de Iniesta a minutos del final. Es por eso que para el mundillo futbolístico, el partido Holanda – España tenía varios condimentos. La oportunidad de “volver a jugar” la final del Mundo, abre mil sensaciones de desafío, temor al fracaso o placer de venganza. Fue esto último. Holanda ganó 5 a 1. El cachetazo fue la segunda peor goleada que sufriera España en un mundial.

Nuestro amigo Robben jugó el partido y marcó dos goles. Me interesa relatarles el segundo. Pero van a tener que imaginarse el tono épico de Victor Hugo o la nasalidad de Mariano Closs.

Van 30 del segundo tiempo y Holanda ya gana 4 a 1. España está volcado en ataque, herido en su orgullo, desesperado por acortar diferencias. Silva, el hábil torero español, trastabilla y suelta la pelota cerca del córner izquierdo de la defensa holandesa. Salen los naranjas desde el fondo con su lateral izquierdo, que roba la pelota sobre la marca de Silva. Da tres pasos y ve que Robben avanza pisando la mitad de la cancha, sobre el sector derecho. Ahí nomás, sin pensarlo demasiado, cruza el pelotazo de 35 metros, de izquierda a derecha, al ras del piso y al botín derecho del 11. Con la defensa española plantada en la mitad de la cancha, achicando el campo de juego para tirar a Holanda contra su arco, Robben recibe la bocha y se da cuenta de que está llamado a su juego: la velocidad!! Así que enfrenta a su marcador a todo vapor! Y si, ya antes de enfrentarlo le saco 1 metro y medio. Imposible pararlo, piensa Sergio Ramos, el fuerte stopper del Real Madrid que quedó burlado por Robben, y decide correrlo desde atrás, con la esperanza de que suelte el balón o de que, próximo al área, deba pensar que hacer y la desaceleración de la decisión otorgue la oportunidad de hacharlo. A la izquierda pica Van Persie, el 9 de Holanda, figura del Arsenal de Inglaterra. Ya hizo dos goles en el partido y Robben sabe que si algo no va a hacer es darle la oportunidad de marcar el tercero a su “compañero”, así que se mete en el área hecho una furia. Sale Casillas, el 1 español. Ramos y Pique llegan detrás de Robben, pero ahí mismo se está produciendo la desaceleración que esperaba Ramos, lo ven? Robben duda y al enfrentar a Casillas para la marcha. Como entró al área por derecha y él es zurdo, eludirlo a Casillas por derecha no es su mejor opción. Además le cierra mucho el ángulo para la definición. Y además Pique y Ramos decidieron no colgarlo, sino dejarlo solo en su duelo con Casillas y pasar de largo a cubrir la línea del gol. Pero descuidan a Van Persie que ahora si es la opción más segura para el gol de Holanda!! Dale Robben!! Largala para Van Persie y es gol!!

Ni por casualidad. El 11 se da vuelta ante la salida de Casillas, gira sobre su pierna izquierda, recorre longitudinal el área grande, elude a Casillas que no entiende como semejante bestia de metro ochenta y cuatro y 80 kilos puede cambiar tan fácilmente de perfil, y ante la salida de Ramos y Pique patea fuerte y de zurda al ángulo superior derecho que quedó descubierto. Gol.

Ay Robben!! Los códigos del fútbol te condenan… El 11 elude la mirada de Van Persie que ni lo busca para el festejo. Vuelve a darse vuelta para iniciar la celebración, porque salir en línea recta lo enfrentaría a la mirada desconcertada de su compañero. Busca las cámaras del córner derecho. Las encuentra. Muestra su figura victoriosa a los miles de millones que estamos viendo por la tele y con las dos manos sobre su boca, nos regala besos y más besos.

Ayer se jugó otro clásico de campeones por el mismo mundial. Inglaterra enfrentaba a Italia por el grupo D. En Italia juega un “viejito” de 35 años, metro setenta y perfil jesuítico. Se llama Andrea Pirlo. Es el cinco de la selección italiana desde hace más de 5 años. Jugó 100 partidos y solo marcó 13 goles. Es además el 5 de la Juventus, el multi campeón italiano. Pero no usa la casaca 5 ni en la Juventus, ni en la selección. Cual usa? La 21. En los dos equipos? Si en los dos. Dice Pirlo: “mi padre nació un 21, yo me casé un 21, cuando debuté en el Brescia me dieron la 21 y no me fue mal en mi carrera con ella. Por qué no habría de usar el número 21 en el dorsal?”.

Pirlo es de esos jugadores que el equipo usa para descansar cuando lo necesita. Es el tipo que cuando faltan 3 minutos y hay que defender una victoria, en lugar de replegarse a defender el arco propio, mata la pelota en el mediocampo o cerca del arco rival. La pincha, la suspende, se la lleva a la casa. Pero también es el que inventa espacios increíbles para que la pelota se filtre, su cuele, se transforme en una cosa que no es para perforar la línea de los centrales rivales y habilitar mágicamente a un compañero. Como ayer, ante Inglaterra, cuando rodeado de tres marcadores dejó a Balotelli de cara al gol.

Sin embargo, no es esa la jugada del partido que quería contarles. Sino otra, que acaso expone aún mejor el perfil de Pirlo dentro de un campo de juego.

Van 25 minutos del primer tiempo. Partido cerrado. Está para cualquiera y hay que trabajarlo mucho. Córner para Italia a la derecha del ataque. La cámara se va con los altos defensores y los altos delanteros que se aprestan a recibir el envío aéreo. Manotazos, penales de los que no se cobran se suceden en el área, alguna que otra llamado de atención del referí mientras los televidentes todos nos preparamos para el frentazo al gol de Balotelli o el despeje excelso del 2 ingles. Afuera del área y de la cámara, sin que nadie lo perciba, Pirlo le dice algo al marcador de punta derecho italiano. El pibe asiente (lógico, lo pide Pirlo) y entonces ante la mirada del ejecutor del córner sale disparado sin marca a su encuentro para recibir el balón. En ese instante, si hubiera sido posible, todos los televidentes nos hubiéramos mirado diciendo: “y este salame que hace? en lugar de tirar el centro la juega corta al 4?”… Y si… Pero el 4 italiano que recibe el pase del ejecutor condenado a muerte por la teleplatea mundialista, abre la redonda hacia la boca del área por donde entra Pirlo casi caminando. Lento y cancino en su paso, el 21 advierte que tiene una marca atrás y de avanzar podría juntarla con su propia marca del frente. Entonces evalúa la situación. La caja negra de su cerebro grabó lo siguiente (traducción al español, claro, salvo el “catso” que bien puede interpretarse en ambas lenguas): “Si yo doy dos pasos para adelante y el tipo que tengo atrás piensa que me llevo la pelota, entones un compañero mío queda libre a mis espaldas y yo junto dos marcadores, el mío y el de mi compañero. Eso lo tengo claro. Ahora como “catso” hago para que ellos piensen que me voy a quedar con la pelota, pero finalmente no quedármela, porque si me la quedo yo, el hecho de que mi compañero quede libre sin su marca, no tiene mucho sentido. Puedo parar la pelota y buscar el pase, pero el tiempo que me lleve hacer eso va a ser suficiente para que mi compañero vuelva a estar marcado… Que hago entonces?” Todo esto pensó Pirlo, menos mal que había estudiado trigonometría y filosofía, porque sino no hubiera podido pensarlo.

Pero lo interesante no es tanto lo que pensó, sino lo que hizo. Hizo nada. O mejor, leyendo la situación, comprendiendo la dinámica de los acontecimientos, simplemente dejó que la pelota pasara, sin interrumpir el fluir de la red que adivino se había armado en la jugada. Su acción / inacción fue letal para Inglaterra. Porque efectivamente detrás de Pirlo y sin marca ingresó como un toro embravecido el italiano Marquissio. Apuntó con el ojo izquierdo y definió con el pie derecho, con un misil de treinta metros que perforó la red. Las cámaras se fueron con Marquissio que emocionado, buscó a una persona para festejar. Si. Andrea Pirlo.

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