Desafíos
¿Cuáles son los desafíos del liderazgo en las empresas? Hoy y mañana. ¿Qué líderes necesitamos? En estas páginas encontrarás el puntapié inicial de nuestra propuesta y una reseña bibliográfica para alimentar la reflexión. “Desafíos” fue la idea de un newsletter primero, la de un blog después y finalmente la de una mesa de debate. Hoy esperamos que sea todo eso junto.

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23/05/19 Ideas

Comunicación

La COMUNICACIÓN a través de un lenguaje hablado es lo que nos distingue del resto del reino animal, siendo capaces de escuchar, hacer preguntas, expresar conceptos e ideas en forma efectiva. Es poder escuchar al otro y comprenderlo, como así también comprender la dinámica de grupos o el diseño efectivo de reuniones. ¿Cómo podemos llevar estos conceptos al mundo del trabajo? En esta entrega proponemos algunas pautas para mejorar la forma en que escuchamos y nos hacemos entender.

Acá van las recomendaciones entretenidas para seguir reflexionando sobre la comunicación:

Películas

Invictus (1995)
IMDb

Una gran lección de comunicación política. En esta película podemos ver como Nelson Mandela dominaba el arte de la argumentación y la persuasión, pero, sobre todo, la puesta en escena, clave para la comunicación política, hasta lograr que una Sudáfrica dividida se uniera por un fin común: apoyar a su selección de rugby.

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21/11/17 Reflexiones # , , , , ,

Backfeed

– “Le das realmente mucha importancia si dejas que controle de ese modo
tu vida”, le dije. Y él: “¿Te gustaría saber si quiero oír lo que me estás diciendo?”

– ¿Dijo eso?

– No. Me lo hizo saber.

(Doctor Wayne W. Dyer y Lua Senku, Diálogos / Rabia, Sergio Bizzio)

 

Hace poco leí un artículo sobre “feedback” y la importancia de que ocurra más a menudo. En líneas generales, la publicación apuntaba a que no estamos preparados para recibirlo. Ni las personas, ni las organizaciones.

Sospecho que no siempre hacemos un uso adecuado del significado real de la palabra, y en ese sentido, el texto me dejó pensando en que sería bueno dar vuelta el punto de vista y preguntarnos ¿cómo damos feedback? Tal vez viene de allí el indicio de no ser buenos receptores de la opinión ajena sobre nuestro accionar.

Tomemos como definición sintética la capacidad de un emisor para tomar reacciones de el o los receptores y modificar su mensaje, de acuerdo con lo recogido y de manera constructiva. Sería algo así como la retroalimentación que implica la constante inversión de roles entre emisor y receptor para generar una transformación que desemboque en una resolución satisfactoria

El artículo plantea que “una forma madura” de recibir feedback, es verlo como un regalo antes que atravesarlo como un momento incómodo. Ahora bien, probemos tomar esta propuesta y la definición que acabamos de esbozar, para pensarlo al revés y llevar adelante la instancia de dar esa devolución. ¿Tomamos – como personas o como organizaciones – una postura propositiva? ¿Somos proactivos? ¿Nos esforzamos para ser creativos y tomar lo bueno del otro, del trabajo del otro, del comportamiento del otro, de los resultados del otro, para proponer algo todavía mejor, para guiarlo a una salida fructífera? ¿Enunciamos buenas preguntas que disparen reflexiones? O ¿nos paramos en posturas desafiantes, siendo reactivos, exaltando los aspectos negativos, adjudicándonos los permisos sobre lo que está mal y lo que estaría bien basados en verdades absolutas que ponen freno al proceso creativo? Continuar leyendo

24/08/17 Relatos # , , ,

Victoria Pirlica

Victoria Pirlica

Robben juega para Holanda. Es decir, juega para el Bayern Munich alemán, donde reclamó y obtuvo a fuerza de goles la camiseta número 10. Pero su condición de holandés, además de los mencionados goles claro, le habilitaron la posibilidad de ingresar al seleccionado de su patria. Allí fueron vanas sus gestiones para hacerse de la camiseta de los Elegidos, así que tuvo que conformarse con la 11. Lleva jugados 50 partidos con la selección nacional, marcó 28 goles. Nada mal. Solo su metro ochenta y cuatro y sus 80 kilos lo convertirían en una amenaza. Pero su extraordinaria velocidad es lo que lo transforma definitivamente en una pesadilla.

Es junio de 2014 y Holanda abrió su participación en el mundial de Brasil jugando contra España. Reeditando la final de Sudáfrica. En aquella, los españoles consiguieron vencer por 1 a 0. Gol de Iniesta a minutos del final. Es por eso que para el mundillo futbolístico, el partido Holanda – España tenía varios condimentos. La oportunidad de “volver a jugar” la final del Mundo, abre mil sensaciones de desafío, temor al fracaso o placer de venganza. Fue esto último. Holanda ganó 5 a 1. El cachetazo fue la segunda peor goleada que sufriera España en un mundial.

Nuestro amigo Robben jugó el partido y marcó dos goles. Me interesa relatarles el segundo. Pero van a tener que imaginarse el tono épico de Victor Hugo o la nasalidad de Mariano Closs.

Van 30 del segundo tiempo y Holanda ya gana 4 a 1. España está volcado en ataque, herido en su orgullo, desesperado por acortar diferencias. Silva, el hábil torero español, trastabilla y suelta la pelota cerca del córner izquierdo de la defensa holandesa. Salen los naranjas desde el fondo con su lateral izquierdo, que roba la pelota sobre la marca de Silva. Da tres pasos y ve que Robben avanza pisando la mitad de la cancha, sobre el sector derecho. Ahí nomás, sin pensarlo demasiado, cruza el pelotazo de 35 metros, de izquierda a derecha, al ras del piso y al botín derecho del 11. Con la defensa española plantada en la mitad de la cancha, achicando el campo de juego para tirar a Holanda contra su arco, Robben recibe la bocha y se da cuenta de que está llamado a su juego: la velocidad!! Así que enfrenta a su marcador a todo vapor! Y si, ya antes de enfrentarlo le saco 1 metro y medio. Imposible pararlo, piensa Sergio Ramos, el fuerte stopper del Real Madrid que quedó burlado por Robben, y decide correrlo desde atrás, con la esperanza de que suelte el balón o de que, próximo al área, deba pensar que hacer y la desaceleración de la decisión otorgue la oportunidad de hacharlo. A la izquierda pica Van Persie, el 9 de Holanda, figura del Arsenal de Inglaterra. Ya hizo dos goles en el partido y Robben sabe que si algo no va a hacer es darle la oportunidad de marcar el tercero a su “compañero”, así que se mete en el área hecho una furia. Sale Casillas, el 1 español. Ramos y Pique llegan detrás de Robben, pero ahí mismo se está produciendo la desaceleración que esperaba Ramos, lo ven? Robben duda y al enfrentar a Casillas para la marcha. Como entró al área por derecha y él es zurdo, eludirlo a Casillas por derecha no es su mejor opción. Además le cierra mucho el ángulo para la definición. Y además Pique y Ramos decidieron no colgarlo, sino dejarlo solo en su duelo con Casillas y pasar de largo a cubrir la línea del gol. Pero descuidan a Van Persie que ahora si es la opción más segura para el gol de Holanda!! Dale Robben!! Largala para Van Persie y es gol!! Continuar leyendo

24/05/17 Reflexiones # , , ,

Maestría Personal

La teoría referida a la Gestión del desarrollo de las personas en las organizaciones se está consolidando en una nueva dirección. No así su práctica efectiva, pero es bien sabido que las tecnologías cambian mucho más rápido que la cultura. En el caso particular, la aplicación de los conceptos que dan origen a las nuevas herramientas de la “gestión del capital humano” requiere un set de competencias donde las siguientes ocupan un lugar central: la reflexión autocrítica pero amorosa, la escucha activa, el juicio constructivo hacia los demás y la aceptación de la diferencia. Tal equipamiento difiere bastante del requerido por el paradigma anterior, bajo cuyas premisas es la empresa quien planifica sucesiones en función de un perfil predefinido de necesidades, y con independencia de la expectativa genuina de quienes son incluidos en la planificación.

Pero como digo, hoy la teoría va alumbrando un camino bien distinto, que podría caracterizarse a partir de estos elementos clave:

  • Autoconocimiento para desarrollarme. La noción de que la planificación de carrera no es responsabilidad de nadie más que de nosotros mismos arrastra un prerrequisito esencial. No es posible emprender el viaje sin una indagación profunda y genuina sobre nosotros mismos. Y en este sentido no solo es válida la reflexión respecto a fortalezas y aspectos de mejora, sino especialmente referida a deseos y expectativas. Hacerse cargo del proyecto de la carrera es sincerar el destino buscado con la mayor libertad de la cual cada uno es capaz, por “encima” de las oportunidades o dificultades del entorno, por arriba de las “imposiciones” sociales, de la familia, de las circunstancias económicas o de la cultura. Al mismo tiempo, “tratarnos bien” mientras realizamos esta indagación es clave. La nitidez del autorretrato necesita que cuestionemos nuestras expectativas pero mantengamos una mirada amorosa sobre nosotros mismos.
  • Redes de contactos significativos y feedback 360. Una vez aclarada la meta, nos asalta la noción de que solos no es posible llegar a ningún lado. La toma de conciencia de que otros actores son imprescindibles en nuestro camino, recursos en el sentido amplio de la palabra, muchos de los cuales también recibirán nuestra contribución. Es por eso que se hace imprescindible mirar a los demás con juicio positivo y estar atentos a la gestión de lo que tienen para decirnos a su vez.
  • Maximizar fortalezas vs normalizar debilidades. Llevar una habilidad “no Ok” a nivel “Ok” gasta las mismas calorías que llevar una “Ok” a “Super Ok”… Entonces… ¿Dónde conviene poner el gasto de energía? La respuesta tradicional, en la que se basa no solo el viejo paradigma del desarrollo de personas sino el sistema completo de educación occidental es la normalización de debilidades. Esforzarse por no tener atributos por debajo del nivel normal. La novedad consiste en gastar menos esfuerzo en ello, procurando dejar nuestras falencias apenas en nivel no conflictivo, suficiente para integrarnos con los demás, pero ocuparnos con mayor énfasis de llevar a rango “world class” los aspectos que nos distinguen. A medida que la organización del trabajo va promoviendo la formación de equipos expertos, la maximización de las fortalezas logra consolidarse como paradigma de desarrollo. La implicancia fundamental: aceptar y abrazar la diferencia que complementa el resultado del conjunto.
24/05/17 Reflexiones # , , ,
28/03/17 Relatos # , ,

Todo lo que siempre quise saber sobre el intra-emprendedorismo empresarial y nunca me atreví a preguntar

En 1962, un teórico de Yale, luego profesor emérito de Harvard, escribía sobre competencias interpersonales y efectividad organizacional. Su nombre: Chris Argyris. Su tesis: El pretendido alineamiento de objetivos, necesario para la efectividad organizacional y primariamente coordinado por la estructura vertical del organigrama, puede contener su propio germen de autodestrucción. Pues en el nivel gerencial pueden comenzar a gestarse «intereses de agencia», objetivos parciales que guardan total coherencia para un grupo de actores o para un actor en sí mismo, sintónicos con el propio desarrollo, pero que canibalizan recursos de la organización.
Por supuesto que todas las transgresiones a los códigos de conducta, fraudes y comportamientos irregulares, pertenecen a la especie del «interés de agencia». Suponiendo claro que las organizaciones “per se” y bajo su interés explicito nunca fomentan estas prácticas para la consecución de objetivos organizacionales. Pero sin llegar a estas situaciones de clara esquizofrenia, hay otras más bien «borderline» que sin embargo generan el clima de agencia y producen algún nivel de desintegración. Y en términos prácticos el intra – emprendedorismo no puede desarrollarse sino es postulando precisamente “algún nivel de desintegración” o independencia. Es decir, a más libertad para emprender dentro de la organización, mayor dificultad para coordinar un mandato estratégico. Lo que nos lleva a la pregunta de si existe un punto de equilibrio donde «emprender» y «gerenciar» son compatibles, equilibrio yingyanico, blend perfecto, o si los mencionados son en rigor verbos equivalentes al agua y el aceite.
Conocí una organización cuyo contrato psicológico podría llamarse de «Capital Industria». Como el tipo societario de la Ley 19.550, pero no a nivel del contrato real entre los socios, sino en el plano del contrato simbólico que rige las relaciones entre los participantes.
En ella los gerentes tenían la industria. El empresario no era tal, sino solo «dueño». Era más bien «inversionista» que emprendedor. No estaba motivado por el deseo de dejar una huella, ni fundar una empresa, ni hacerla trascender para las próximas generaciones. Solo lo movía la intención de lucro de corto plazo. ¿Quién era el empresario entonces? El Gerente. En rigor, cada Gerente. Gente idónea, que conocía el producto y su mercado y también quería el retorno de corto. Lo querían para sí. Pero cuando tenían que negociar con el «dueño» lo hacían bajo la cosmovisión de que el negocio no hubiera sido posible sin su aporte industrial. Cada uno de los gerentes lo entendía de ese modo. Y el «dueño», aunque creía pretender lo contrario, convalidaba este vínculo en cada negociación.
¿Entonces? ¡Decilo Enzo! ¿Era viable esta organización? Pues bien, a priori diré que había dificultades por todos lados:

  • En el vínculo entre el dueño y los gerentes
  • En el vínculo de los gerentes entre si
  • En la claridad de la transmisión de objetivos estratégicos y planes de negocio
  • En la energía e intensidad con la cual los equipos de la organización se relacionaban con los proyectos alternativos.
01/11/16 Reflexiones # , , , ,

Karate ni senti nashi

“Karate ni senti nashi”, dijo Ricardo y luego un silencio dramático, acentuando más la noción de punto final, de cosa juzgada. No es que alguno supiera el significado de la enigmática declamatoria. Pero para todos los asistentes, el tono de Ricardo hizo que la frase misma sonara a amenaza. Yo si conozco el significado: “Karate como último recurso” es en realidad la exposición de la voluntad de temperancia del karateca, que tiene las herramientas para matar, pero por definición no va a usarlas contra quien no está en igualdad de condiciones, privilegiando cualquier otro sistema de acuerdos, anteponiendo la paciencia y la argumentación antes que el uso de su poder letal. Libre de agresividad, de apego, de deseos de vencer. Así transita el karateca su contradictorio destino. Y permanece, por encanto de esta máxima, condenado a aprender algo que, de tener éxito en la vida, nunca va a utilizar…

Pero Ricardo no parece ser ese tipo de karateca cuando pronuncia el Credo de su religión. Gerente de sistemas de una organización globalizada, tiene una extraordinaria vocación para el ataque y la confrontación, así que utiliza el lema nodal del Karate como advertencia cada vez que se provoca un desacuerdo… Parece estar diciendo: “no te quiero cagar a palos, pero si me obligas, no te olvides de que soy Bruce Lee…”

La mayoría de las veces el punto de vista de Ricardo es correcto, pero las formas no lo ayudan. Se trata de un tipo con un gran perfil técnico, pero con una igualmente grande dificultad para leer la dimensión política, la dinámica de los intereses, el campo de las relaciones interpersonales… Y ante el temor de no estar a la altura o ser finalmente vencido, ataca con convicción aparente, golpe a golpe, incansable. Y genera descrédito contra sus propias ideas, repelido por la red, y fagocitado a la vez. Como ahora, que se ha producido este silencio incómodo para todos luego de que Ricardo decidiera responder como lo hizo. Continuar leyendo

01/08/16 Reflexiones # , , , ,

Recursos Humanos por Inversión de la carga de la Prueba

Recursos Humanos por Inversión de la carga de la Prueba

Ayer me tocó contarle a un grupo de estudiantes de Escuela secundaria el proceso de Gestión de performance. En particular, la gestión del feedback. La reunión se basó en la necesidad de visualizar la propia responsabilidad personal en la devolución del desempeño. Sin un retorno sincero de aquello que estamos haciendo bien y aquello que no tanto, de cómo nos ven los demás, ¿es posible mejorar? Como ocurre en la revisión terapéutica del consultorio, la evaluación consiste en mirarse críticamente y si no somos capaces de hacerlo, pasar por ella equivale a perder el tiempo. Así las cosas, durante la charla me choqué de frente con la evidencia que enunciaré a continuación y desde entonces no pude sacármela de la cabeza: hay un supuesto en todas las herramientas de Gestión de Recursos Humanos que se usan activamente en las organizaciones y es la concepción de la autoridad del jefe y el encuadre de sus responsabilidades.

Hay herramientas más flexibles que otras, algunas más deterministas. Las hay del siglo pasado y del siglo actual. Las hay para culturas emprendedoras o para organizaciones más lineales y verticalistas. Pero todas suponen que un buen jefe tiene entre sus principales roles, los siguientes:

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25/07/16 Reflexiones # , , ,

Mexit vs Brexit

Hace no más de 35 días, la prensa mundial exponía dos renuncias impensadas: David Cameron a la primera magistratura británica, Lionel Messi a la selección de fútbol argentino.

La forma en que se desenvolvieron estas “salidas”, sus circunstancias, las decisiones de los protagonistas y los observadores cercanos, configuran una notable metáfora del nivel de madurez de las instituciones en sendos países, sobre las cuales nos pareció interesante reflexionar.

Empecemos por Cameron. “No puedo ser el capitán que dirija al Reino Unido hacia su nuevo destino”, dijo el mismo día en que se conocieran los ajustadísimos resultados que dictaminaron el principio del adiós de Gran Bretaña a la Comunidad Económica Europea. Aún con más de dos tercios de Escocia en contra y habiendo perdido también las grandes ciudades inglesas, el BREXIT se abrió paso, y el Premier aceptó sin chistar la imprescindible reacción de congruencia que le exigía su rol. ¿Cómo actuar en el rol de Líder de un proceso al cual se opone? Cameron desarrolló este motivo en ortodoxa conferencia frente al célebre 10 de Downing Street y los mecanismos de la sucesión se pusieron en funcionamiento al unísono, previendo la cesión del mando para antes de la próxima conferencia del Partido Conservador, en octubre. Pero solo quince días después, la ministra del Interior, Theresa May, asumía como Primer Ministro. El hecho de que los canales institucionales hayan vehiculizado de modo tan certero lo que podría haber sido una grave crisis de liderazgo, no implica necesariamente homogeneidad de pensamiento a lo largo del pueblo británico. Aún es incierto el futuro de la unión y con él, el éxito del Brexit. Pero lo notable es la forma en la cual las “instituciones tomaron el control” ante la crisis inmediata, articulando una transición precisa y garantizando unidad, aún ante la diversidad de opiniones. Lograr ese nivel de respuesta habla más de la madurez de los pueblos que de los liderazgos de sus representantes.

Apenas unas horas después de la renuncia de Cameron, la selección argentina de fútbol caía derrotada en su tercera final internacional consecutiva. Tyc Sports titulaba al día siguiente: “La Pulga Messi está decepcionado por el subcampeonato ante Chile y las críticas que recibe, y analiza tomarse un descanso con la camiseta argentina”. Continuar leyendo

25/07/16 Reflexiones # , , ,
11/07/16 Reflexiones # , , , , ,

El Sofisma del Mileno

Si la Teoría de las generaciones tuviera algún valor predictivo, yo podría presentarme como un “Equis tardío”. Nacido al borde del límite inferior donde comenzaron a nacer los Y. Modelo 1977 para mayor precisión, sería una especie de hincha de Boca criado a dos cuadras del Monumental, o un Aries con luna en Piscis, para usar categorías con parecida capacidad de predicción a las de «millenial» o «baby boomer».

¿Qué tienen en común los millenials entre sí, además de haber nacido entre 1980 y 2000? Yo creo que casi nada, o al menos no lo suficiente para agruparlos en un cluster que intente identificar expectativas, proyectos de vida o tipos de comportamiento.

En 10 años el 75% de las posiciones de trabajo estarán ocupadas por millenials, la mayoría de ellas implicarán responsabilidades de liderazgo. So what? ¿Son los millenials quienes están cambiando las reglas de juego del trabajo con su impronta y estilo único? ¿O las reglas de juego del trabajo están cambiando como siempre lo han hecho y la propia dinámica de la vida empuja a los «jóvenes de entre 25 y 45» al núcleo de la contribución?

Miremos esta radiografía de la Generación Y antes de arrimar conclusiones:

Casi el 35% es pobre o indigente
El 20% ni estudia ni trabaja
La tasa de desempleo es del 15%
El 25% de los que trabajan están subempleados

Corte axial de los que trabajan: Hay millenials en tecnología, en construcción, en arte, en panaderías, en bancos, en servicios, en consumo masivo, en ciencia, en entretenimiento, en deporte, en educación, en marketing directo.

Hay madres, tías, padres, hijos, tíos, hijas, sobrinas, nietos, y pronto algunos abuelos…

¡Les aseguro que ellos no actúan  de modo consistente con un patrón de expectativas o de comportamiento!

Conozco algunos más tradicionalistas que sus tatarabuelos e inclusive unos tantos «only money driven», sin la menor conciencia ambiental o de la diversidad y con la expectativa incontestable de progresar en una estructura vertical, tener una oficina más grande, un auto más canchero, el último Iphone. Y también conozco chicos y chicas de sesenta y pico que principalmente esperan que sus opiniones sean valoradas, se aburren fácilmente, trabajan conectivamente o buscan innovar.
No encontré ninguna investigación que permita matchear el perfil personal de los nacidos entre 1980 y 2000 con el pretendido perfil de los millenials. Y debería haberla para postular la categoría con algún rigor científico sino me engañaron en clase de Metodología! Pero sí que me animo a una conclusión astrológica: El coeficiente de correlación estadística entre una y otra variable, es muy similar al que correlacionaba perfiles y comportamientos en los baby boomers. Y es más. Ya que estamos en confianza les acerco esta predicción: Se encuentra en el mismo rango de aquel que medirá el ajuste entre el perfil de comportamiento y los comportamientos reales de las generaciones por venir.

11/07/16 Reflexiones # , , , , ,
17/05/16 Relatos # , , ,

Floresta Rugby Club

Creo que me convertí en hincha del Floresta Rubgy Club “out of curiosity” … aunque bien se diga que ese impulso inicial de la curiosidad no alcanza por si solo para sostener una pasión. Pero voy al principio. Diré que durante meses el mencionado equipo logró llamar mi atención y convocar mi incredulidad, al repetirse la misma noticia todos los domingos por la mañana. Miren la escena. Ese soy yo. Son las 9.00 am. Puse el café a calentar y bajé a recoger el diario que nuestro canillita soltó contra la puerta de casa, pafff!! Cerré la puerta, subí y deposité el diario en la cama para Carla que aún está saliendo del último sueño. Separé la única sección de interés personal: el suplemento deportivo. Rápida ojeada a las estadísticas futbolísticas mientras sirvo el café (en rigor ya las he asimilado luego de las repeticiones televisivas del sábado a la noche) para detenerme al fin allí, en la anteúltima página, donde se expone el score de la Unión de Rubgy de Buenos Aires. Como escaneando los avisos fúnebres, mi vista se concentra ahora en la última columna, Grupo IV, zona F. Ahí va. Una vez más. ¿Lo ven? Derrota del último equipo de toda la Unión: el Floresta RC. Imposible no detectar la pregunta subyacente: ¿qué es lo que inspira a sus jugadores para seguir jugando tras perder sábado a sábado con indecible persistencia?

Mi historia de ligazón ética con el rugby no es muy antigua. Diversas circunstancias me fueron acercando a él recién en la vida adulta. Aunque llegué a comprender que los dos deportes son el mismo, en la infancia supe resolver muy fácilmente la antinomia con su primo hermano, el balompié. Vayan, para comprender esto, algunos datos orientativos:

  • Cumplía 9 años cuando Maradona ganaba México 86 y mi club, ese Argentinos Juniors que ya nunca más volvería a ser, disputaba la final del mundo contra la Juventus.
  • Familia de clase media, en un momento en que la ovalada aún irradiaba exclusividad.
  • 1,66 metros de estatura y 72 kilos de contextura adulta. Muy liviano para hooker y muy bajo para apertura. Apenas con chances para medio scrum, la posición donde todos quieren jugar y para la cual se requieren habilidades demasiado estratégicas para mi ansiedad constitutiva.

Corolario natural, jugué al fútbol. Y en el fútbol encontré de chico y luego de grande, parte importante de lo que podría llamarse el “sentido de la vida”.

Primero aprendí a perder. Lo hice jugando en la Liga de colegios católicos primarios (COCAPRI), representando al Colegio San Miguel, gracias a las gestiones increíblemente generosas de mi viejo, merced a cuyos esfuerzos mi escuela empezó a competir. Éramos un montón de larvas que asistíamos con constancia militar a nuestra propia debacle. El ritual tenía lugar los sábados a la mañana y consistía en ser derrotados inequívocamente por 0- 3, o 4, o 5. Durante el primer año sacamos solo un punto, un empate en 0, obviamente. Es decir, no convertimos ni un gol!! Pero mi viejo no bajaba los brazos y seguía entrenando al equipo. En su Renault 4 nos llevaba a los entrenamientos, los cuales preparaba concienzudamente buscando información en una época sin internet. Y así llegó a cargar al team completo (5 titulares de 8 años más 3 suplentes) en expedición a Agronomía para jugarle al Claret. Por ese entonces, Agronomía, para mí, era un sitio próximo a los confines del universo.

Cuando en el segundo año convertimos el primer gol, lo festejamos todos. Salimos del partido abrazándonos, las familias haciendo caravana con los autos, a bocinazo limpio desde Flores hasta Barrio Norte, para celebrar que el San Miguel había perdido solo 1 – 2 contra el Sagrado Corazón. Recuerdo perfectamente la jugada y su definición, ¿como olvidarla? Fue una pared de Campeones (el animee japonés) con “Nata” que me dejó de cara al arquero. Aún percibo la sensación de  haber pensado “no puede estar pasando esto, ¿realmente vamos a hacer un gol?”.

Por las tardes, luego de los partidos de COCAPRI, mi viejo me llevaba a jugar a la plaza, enfrente al Club KDT. Allí iban los pibes de Beto, otro señor con un corazón gigante, como el de papá. Beto cargaba con un grupo de chicos de la villa 31, rumbo al improvisado potrero. Fue jugando con ellos que aprendí a ganar, compartiendo como iguales un espacio que de otra manera jamás habríamos transitado juntos. Y ganar allí juro que no era sencillo! Pero el fútbol hace magia y junta a los distintos, en pleno pie de igualdad, dando posibilidades inauditas para que aflore la confianza.

Allí reparé mi primer penal fallado, aquel que desperdicié contra el San Agustín un sábado a las nueve y treinta y cuatro de la mañana, frente al arco que daba a la calle Gutierrez. Demasiada confianza y muy poca conciencia me llevaron a un desenlace inseguro, ingenuo y anticipado, que el arquero recogió con agradecimiento. Por suerte empatamos 2 a 2. Pero a la tarde me tocó reiterar la pena máxima contra el equipo del hijo de Beto. Y esa vez sí, no fallé. La pelota voló como treinta metros porque el improvisado arco de mochilas y buzos no tenía red para contenerla y hubo que rajar a buscarla entre los autos que pasaban a toda velocidad por el lateral del Aeroparque, para evitar que la pincharan.

Con los mismos chicos del potrero estrené la camiseta de la “Vecchia Signora” que mi madrina había traído de Italia, y fue también allí que aprendí a “soltar la pelota y levantar la cabeza”, lo que de alguna forma me debió haber hecho crecer.

Eventualmente el tiempo colaboró para que nuestro desempeño en COCAPRI fuera mejorando. La experiencia con los chicos de la 31 me iba ayudando. La constancia y el amor de mi viejo, inspirándome. Recuerdo que ese mismo segundo año de Liga se festejó ahora sí nuestra primera victoria. Fue 4 – 3 contra el Santa Catalina. Y el año siguiente terminamos clasificando quintos sobre 10 equipos! Gloriosa campaña de equilibrio con igual cantidad de victorias y derrotas. Tiempo al tiempo para que, luego de ocho temporadas, ese grupo que había unido y entrenado mi padre llegara inclusive a ganar un intercolegial y yo pudiera, orgulloso, ofrendarle el Pichichi a mi papá.

Como no ser del Floresta RC, entonces. ¿No? Más aún cuando la curiosidad original por entender las profundas motivaciones del club, me llevó a descubrir que fue fundado para que los chicos de la villa del Bajo Flores se dedicaran al deporte y se alejaran de los horrores y las carencias.

Algún domingo voy a abrir el suplemento deportivo y, sirviendo el café, voy a descubrir que ayer ganamos los hinchas del Floresta. Eso es seguro. Pero mientras tanto sé bien que sus jugadores ganan todos los sábados. Se los digo yo que ganaba mientras perdía, jugando en COCAPRI para el Colegio San Miguel.

17/05/16 Relatos # , , ,
Desafios de la construccin