Desafíos
¿Cuáles son los desafíos del liderazgo en las empresas? Hoy y mañana. ¿Qué líderes necesitamos? En estas páginas encontrarás el puntapié inicial de nuestra propuesta y una reseña bibliográfica para alimentar la reflexión. “Desafíos” fue la idea de un newsletter primero, la de un blog después y finalmente la de una mesa de debate. Hoy esperamos que sea todo eso junto.
abril 24, 2016

Ser Líder Conectivo

Ser Líder Conectivo
Sonia Abadi es médica, psicoterapeuta e investigadora en modelos de pensamiento, desarrolla el modelo transdisciplinario de Pensamiento en Red, que integra avances recientes de la psicología, las neurociencias y la ciencia de las redes vivas. Es conferencista sobre múltiples temas en diversos ámbitos, nacionales e internacionales, y autora de numerosos artículos y libros publicados en diferentes países. Durante los últimos años, compartió esta experiencia con líderes y estructuras de management de varias empresas nacionales e internacionales, y ONGs, en el área de la innovación, el liderazgo, el manejo de crisis, la salud mental de personas y equipos. En 2014 publicó la nueva edición de su libro: “Pensamiento en Red, conectando ideas, personas y proyectos”. Las que siguen son algunas ideas sobre Liderazgo y Gestión del Cambio, que nos ha despertado la lectura de su libro.

Hay un tipo particular de liderazgo que se ejerce en situación de red. Y una red sería a estos fines, algo así como un “sistema complejo y dinámico de seres vivos con múltiples intereses en articulación homeostática”. A pesar de la apariencia críptica de los términos utilizados, esas condiciones son bien frecuentes. En la vida familiar, en el trabajo, en la comunidad, en la sociedad como conjunto. No siempre las situaciones se configuran en red, pero cuando lo hacen, por vocación, decisión o accidente, liderarlas implica una forma particular de ejercicio del rol, que puede ser llamada “liderazgo conectivo” ¿Por qué “conectivo”? Primero porque quien deba liderarlas no podrá hacerlo ejerciendo su rol desde afuera de la red, sino que deberá ingresar en ella. Y segundo porque deberá hacerse cargo de un rol especial: la distribución de la palabra y la reunión de voces diversas. El líder conectivo no es quien más habla, sino quien más escucha, porque la escucha es su herramienta para la conexión. Reunir escuchando. Y esto lo logra sin instruir, estimulando el pensamiento de los demás.

Supongamos que se ha despertado algún efímero interés en el lector por transformarse el mismo en un “líder conectivo” y entonces ansioso quisiera conocer que le haría falta para serlo. Postularemos dos cosas, ante todo:

  1. un sutil ejercicio del abandono y
  2. un aprendizaje profundo del ritmo de los acontecimientos y las relaciones.

Porque los acontecimientos y las relaciones tienen efectivamente un ritmo y el líder conectivo lo sospecha, lo siente, lo intuye, hasta que finalmente lo descubre. Y para explorar ese ritmo es fundamental que el líder pueda desconfiar de sí mismo y lograr un genuino desapego de su propia construcción. Ceder control para lograr control. ¿Será que quien lidere redes pensando que puede diagnosticar su propio desempeño, está comenzando a perder su liderazgo? Arriesgo que la mejor mirada sobre el desempeño propio la poseen los demás. Y voy un poquito más allá: anida en el corazón de quien nos resulta extraño, reposa en quienes piensan diferente, aquellos con quienes nuestra valencia resulta escasa. Sospecho que esto es particularmente cierto en los procesos de cambio. Confieso: más de una vez he perdido el norte precisamente cuanto más convencido estaba de la cercanía del puerto de llegada, rodeado de entusiastas festejantes. Es que a veces, con el énfasis puesto en las acciones de cambio, aparece el riesgo de ensimismarnos en el impulso transformador mientras gradualmente nos vamos convirtiendo en aquello que pretendíamos modificar, copia fiel de la dinámica primitiva.

En contraposición, el líder conectivo se mueve haciendo crecer los espacios virtuales que encuentra a su paso, posibles semillas de cambio. Espera el momento para actuar con sincronicidad, con el vigor de los propios acontecimientos. Y como sabe que la acción no es posible sin los otros, participa a una base amplia y diversa, aún a los propios enemigos, aún a quienes piensan diferente. De ellos obtiene la capacidad para autoevaluarse y reformular sus preconceptos. Con ellos invierte la inercia que se constituye en resistencia, operando con su energía cinética. Promueve la integración a partir del propio abandono a los acontecimientos y a la fuerza vital que impulsa la nueva era. Construye a partir del “momentum”, no rema contra la corriente.

Desde la otra orilla, alumbra un líder conectivo. Tiene poco cartel y no es el Único, con su vocación y pasión hay unos cuantos. Supo antes de emprender la marcha que no le esperaría el bronce como recompensa por su sacrificio. Pero estuvo dispuesto a hacer algo que no muchos harían: tomar la responsabilidad de ser distribuidor de una red que nace, el fuego integrador de la Nueva Conciencia.

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