Desafíos
¿Cuáles son los desafíos del liderazgo en las empresas? Hoy y mañana. ¿Qué líderes necesitamos? En estas páginas encontrarás el puntapié inicial de nuestra propuesta y una reseña bibliográfica para alimentar la reflexión. “Desafíos” fue la idea de un newsletter primero, la de un blog después y finalmente la de una mesa de debate. Hoy esperamos que sea todo eso junto.
agosto 29, 2016

Neuroperonismo

Neuroperonismo

Mis amigos Peronistas dicen que lo suyo es un «movimiento», queriendo expresar con ello que se trata de una suerte de filosofía o credo político que aglutina diversas expresiones partidarias. Es todo y a la vez es nada, lo que estratégicamente constituye un activo de enorme importancia pensando en su capacidad de permanecer vigente y promover su propio «reciclaje». «Todos somos peronistas» es la expresión mayor de esta pretensión totalizadora y meta-politica, lo que de algún modo no deja de ser cierto en tanto el peronismo, así definido, ha efectivamente incorporado alguno de los principales rasgos de nuestra identidad nacional (dejo para otro espacio la reflexión sobre si se trata de rasgos positivos o de los otros).

Apenas tres semanas atrás recibí una encuesta para un trabajo de investigación que un ex colaborador se encuentra desarrollando para finalizar su posgrado. El tema: la neurociencia. La pregunta: ¿Utiliza la neurociencia en su trabajo? Esbocé la siguiente respuesta,
» ¡Por supuesto que sí! Como no hacerlo si en el universo de las especialidades científicas, la Neurociencia equivale al Peronismo». Anticipo que la contestación apenas dejó conforme a mi colega, que «agradeció» mi colaboración con un lacónico (y tal vez irónico):» Gracias, siempre tan útiles tus reflexiones».

Quizás movido por la culpa de no haber tratado mejor a mi ex colaborador, en estas líneas quiero elaborar un poco más la respuesta que no di, porque efectivamente creo que “utilizar la neurociencia” y “ser peronista” son dos categorías de idéntica carga de indefinición.
En el campo de la formación y el desarrollo de las personas en rol laboral, ámbito en el que me desempeño como Trabajador de Recursos Humanos, hay sí un aporte importante de las neurociencias. Me refiero al papel que desempeñan las emociones en los procesos de aprendizaje. De tal modo, podría formularse la existencia de una “Neuroeducación”, que se basara en el principio de que la emoción y la cognición fueran procesos unidos, que se interrelacionaran para dar como resultado final la conducta del sujeto. Un paper de la Fundación CADAH de Cantabria (Cantabria Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad) explica lo siguiente: “Cuando un sujeto se encuentra en un entorno estimular, toda información es sensorial, y es procesada por el sistema límbico o cerebro emocional, antes de ser procesada por la corteza cerebral en sus áreas de asociación y frontal, (procesos mentales, cognitivos, estratégicos). Esto hace que los pensamientos y las funciones cognitivas e intelectuales (ideas, pensamientos, atención, memoria, planificación, dirección de la conducta) estén «contaminadas» por las emociones (recuerdos, miedos, deseos, intereses). De modo que el procesamiento cognitivo, por el que se crea el pensamiento, ya se hace con esos elementos básicos (los abstractos) que poseen un significado, de placer o dolor, de bueno o de malo, de atracción o rechazo. De ahí lo intrínseco de la emoción en todo proceso racional, lo que implica aprender.  Esto define la condición de los humanos, como seres emocionales primordialmente y en un segundo término seres racionales. Las actuaciones que entendemos como racionales o planificadas dependen de la contaminación emocional del sujeto (vivencias anteriores, situaciones traumáticas o placenteras, satisfacción personal o angustia) y del entorno socio-emocional donde se desenvuelve el sujeto, es decir, la respuesta emocional. Todo esto determina nuestros procesos cognitivos y de aprendizaje.”
Recuerdo a Graciela, mi profesora de francés en el cuarto año de la secundaria, veintitrés años ha. Eran apenas las 7:52 am del primer día de clase y Graciela arrancaba diciendo: “El idioma francés es muy lindo. ¡Pero que les voy a decir yo! Es obvio que a mí me encanta. Si ustedes quieren aprenderlo primero van a tener que encontrar como disfrutarlo. Búsquense un motivo para que les guste el francés. Lo mejor que podría pasarles es enamorarse de una parisina, así tendrán una razón importante para aprender a comunicarse en el idioma.” Brillante estrategia cognitiva. Graciela pensaba antes de su tiempo. Se nota que era peronista y utilizaba la neurociencia en su trabajo….

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